14.2.11

San Valentín, ese día del amor al anticapitalismo

Lo primero que diré es que el título no es ninguna broma, ni ningún sarcasmo: Reconozcámoslo, nos encanta quejarnos del día de los enamorados. Es un día superfluo, inventado por el Corte Inglés, sólo sirve para que borregos insípidos compren en masa peluches con el mismo mensaje masificado para las chicas que creen que ese presente simboliza el amor verdadero. 

Mierdas varias, como digo yo. 

Y no es que opine muy distinto,  la verdad. Una festividad explotada por los centros comerciales para sobrevivir la famosa cuesta de enero e inyectar a sus cajas dinero a lo grande.  Postales con mensajes tópicos, frases en redes sociales y/o poemas de Béquer hasta vomitar arcoiris y fotos de parejitas besandose y explayandose físicamente en pruebas fotográficas. Nada de mi interés y sinceramente, creo que el día de los enamorados lo más bonito que me planteo hacer es leer "el almuerzo desnudo" en una terraza con un capuccino y después ir a cine bien acompañada.

Pese a todo lo dicho, si creo que se debería aprovechar el día del amor por antonomasia. ¿Que el amor se ha de demostrar cada día? cierto. Pero diré lo mismo que aplico a las Navidades y demás festividades con cierta controversia: no está demás subirse al carro y aprovechar la excusa para disfrutar de un día con gente a la que apreciamos, haciendo las cosas que amamos de verdad. Después de todo es San Valentin y el amor esta en todas partes.

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